Llegué contenta pero aturdida por la situación. Corría, tenía prisa, quería sentarme para no perderme ni un minuto más de aquel partido. Llegámos tarde. Saltamos la vaya, buscamos unos sitios libres y entre la multitud de la grada vi a Javi. Me alegré. Sin más subimos para arriba y zas. No me había dado cuenta. Allí estaba él, como pasando desapercibido pero brillando por la grandeza de su persona. Qué grande es!!!! El extres de la situación me impidió ponerme nerviosa. Aún así nuestras reacciones fueron vacías, austereas, lejanas de cualquier tipo de complicidad. Hola y poco más... Apenas nos separaban unos centímetrso pero entre ambos había un abismo. Mil millones de cosas que nos separan... que jamás permitiran que nuestras almas se entremezclen... Él ahí, tan guapo, tan correcto, tan maravilloso. Yo allá, tan pequeña, tan insignificante para él, tan enamorada de él. Lo miro y se me estremece el corazón. Jamás lo tendré! Terminó el encuentro, se levantó, bajó, se fue y nos volvimos a separar. El contacto terminó... Ahí acabó todo.
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